Jóvenes Colombianos y Belgas reflexionan sobre los estigmas que tiene el mundo sobre su barrio a través de un comic, que se presentará en septiembre, como resultado de un trabajo paralelo que busca transformar vidas y estrategias diplomáticas.
Bogotá /6 Abr 2019-9:00 PM Por: Felipe García Altamar

En Ciudad Bolívar trabajan con jóvenes de 11 a 18 años. / Gustavo Torrijos – El Espectador.
Mateo Mata Segura de 11 años y Julieth Pérez, de 16, residen en diferentes localidades de Bogotá. Ambos pasan su tiempo libre en los parques de la ciudad, practicando danzas y deportes; sin embargo, el pasatiempo que más los ocupa en las últimas semanas es dibujar historietas, con una particularidad: hacen parte de un mismo cómic, del que Ciudad Bolívar es coprotagonista, junto a un territorio llamado Molenbeek.
Para comenzar este proyecto, Mateo, Julieth y otros ocho jóvenes bogotanos, coincidieron en pintar un metro, personas rubias y blancas, y otros estereotipos sobre el llamado “primer mundo ” para representar un barrio europeo. Este ejercicio ya se había hecho en la capital belga, donde los adolescentes dibujaron a Ciudad Bolívar como una selva, con mucho sol e indígenas.
La segunda parte de la actividad consistió en hacer un cómic para representar cómo creían que los veían los jóvenes del otro país. Ahí llegó la sorpresa: mientras los adolescentes de Molenbeek pintaron unas calles sucias, con terroristas, jíbaros y muchas personas con burka, los de Ciudad Bolívar dibujaron inseguridad, pobreza y tráfico de drogas.

INTERACCIÓN PARA QUE LA GENTE VEA LA DIMENSIÓN QUE TIENE ESTE PROYECTO PARA QUE LOS JÓVENES APRENDAN SOBRE LOS ESTIGMAS QUE HAY EN LA SOCIEDAD.
Luego de que se compartieran los dibujos que habían hecho los niños sobre la cultura que ellos pensaban de los otros , cada grupo terminó representando los estigmas de cada localidad. “Ellos dibujaron bombas. Entonces me imagino que hay mucha violencia y que ellos están muy afectados por eso”, dice Mateo. “Es muy trágico, porque en las historietas muestran robos y otros problemas”, agrega Julieth.
El tercer paso fue mostrarles cómo era realmente cada zona. Así todos se dieron cuenta de que había algo que los unía. La líder de la iniciativa es la sueca Johanna Suo, estratega cultural de Ifa Laboratory, quien explica que lo que une a las zonas elegidas para el experimento es el estigma que recae sobre ellas, no solo desde los habitantes de su país, sino del resto del mundo.
Suo, luego de analizar los resultados, manifesto que en Molenbeek , al igual que en Ciudad Bolivar, se puede encontrar todo tipo de personas y de situaciones pero recalca que no todos los habitantes de estas dos localidades son iguales. «Lo que sucede es que los jóvenes crecen pensando eso mismo. Lo que queremos ahora es que todos reflexionen sobre esos prejuicios”, afirma Suo.
Una experiencia de intercambio
La historia de este proyecto inició en 2017. Suo, quien llevaba algunos años trabajando en Bélgica, conoció a Andrea Alfonso Rodríguez, funcionaria de la Embajada de Colombia en Bélgica. Ambas compartían la pasión por los temas culturales, así que decidieron sacar adelante una iniciativa basada en la experiencia y el intercambio entre los dos países.
La idea era no solo representar cada cultura, sino diseñar algo que tuviera movimiento y un impacto en la sociedad. “La diplomacia cultural hoy en día se basa en mostrar lo maravilloso de cada país y se queda ahí”, manifiesta Suo.
Al buscar cómo hacerlo, apareció el cómic. Pensaron que lo ideal era hacerlo por este medio, dado que Bélgica tiene una tradición muy grande de historietas y en Colombia es una industria en auge. En este punto apareció Xavier Löwenthal, diseñador gráfico belga. Él facilitó las cosas para el trabajo con los jóvenes de Molenbeek, mientras en Colombia se gestionaban acercamientos con War Child.
Así llegaron a los jóvenes de Ciudad Bolívar, a quienes les expusieron el proyecto y de inmediato aceptaron. La única condición era que el cómic que iban a empezar no tuviera final, sino que este lo realizaran los jóvenes de Molenbeek. A cambio, ellos pintarían el final de la historieta que les llegara desde Bélgica.
Se logró realizar el trabajo de esta forma. En estos momentos, todo el equipo se encuentra en Bogotá trabajando con los jóvenes de Ciudad Bolívar y presentándoles los dibujos que hicieron sus pares europeos.
Con el proyecto no esperan que todos los jóvenes se vuelvan amantes del cómic. Más bien, la idea es brindarles una buena experiencia. Eventualmente, buscarán que este modelo se replique y otras organizaciones culturales le apuesten a este tipo de intercambios.
Por otra parte, la iniciativa espera incidir para que las relaciones exteriores trabajen proyectos que combinen experiencias con un fuerte contenido social. Todo con el punto extra de que es muy posible que se obtengan resultados artísticos valiosos; algo que, según los promotores, transformaría la visión sobre un lugar.

Encuesta para que la audiencia intercale y opine sobre lo que piensan del intercambio cultural que se esta realizando en Bogotá
“Con las historietas se puede cambiar una imagen. Si se cuenta la vida en el barrio, otros van a aprender cosas que no caben en sus prejuicios sobre ese lugar. Con el arte se puede aumentar la capacidad sensitiva. No sé si se puede cambiar el mundo, pero se puede dar felicidad y orgullo» ,afirma Löwenthal.
Los objetivos sociales (prevención del crimen y de los conflictos):
-Son intangibles y esperan que se vean a largo plazo.
-Los líderes del proyecto quieren dejarles a los jóvenes, a las localidades y a ambos países un elemento tangible.
-Sacar una revista de la que los jóvenes se sientan orgullosos.
-La revista con las historias que crearon se imprimirá a mitad de año y el lanzamiento será en septiembre.
-Habrá una revista impresa de cómics y una versión electrónica en línea.
De esta forma buscan cumplir con una premisa de Suo, quien cree que, incluso estando a kilómetros de distancia y en marcos sociales diferentes, hay problemas que existen en muchas partes del mundo que pueden ser tratados desde una misma perspectiva.“Esta iniciativa está basada en intercambio, porque estamos tratando de resolver problemas universales con soluciones universales»,concluye Suo.
¿SABÍA USTED QUE MOLENBEEK Y CIUDAD BOLIVAR COMPARTEN REALIDADES?

Espacio para que interactue la audiencia
Mateo con sus escasos 11 años opina: “El cómic es una forma de transformar el pensamiento de mucha gente de mi barrio, que solo quiere violencia. Con estos dibujos podemos expresar lo contrario”. Ahora, el deseo de los promotores es obtener fondos para que el grupo de Molenbeek viaje a Ciudad Bolívar y viceversa, completando así el intercambio sociocultural.
¿Qué tienen en común Molenbeek y Ciudad Bolívar?
A más de 8.000 kilómetros de distancia, las localidades de Bogotá y Bruselas comparten una cruz impuesta por el resto de la sociedad y el mundo.


